SEGUNDO ACTO DE HAMLET, ESCENA SEGUNDA
Entra Hamlet, leyendo.
POLONIO.- ¿Cómo está mi buen señor Hamlet?
HAMLET.- Bien, gracias a Dios.
POLONIO.- ¿Me conoce, mi señor?
HAMLET.- Perfectamente bien. Tú eres un vendedor de pescado.
POLONIO.- Yo no, mi señor.
HAMLET.- Entonces quisiera que fueras un hombre bastante honrado.
POLONIO.- ¿Honrado, mi señor?
HAMLET.- Sí, señor. Ser honrado, según va este mundo, es lo mismo que ser escogido entre diez mil.
POLONIO.- Eso es muy cierto, mi señor.
HAMLET. (Leyendo).- Si el Sol engendra gusanos en un perro muerto, besando con su luz el cadáver ... ¿Tú tienes una hija?
POLONIO.- La tengo, mi señor.
HAMLET.- Pues no la dejes pasear al Sol. La concepción es una bendición, pero no del modo como tu hija podría concebir ... Cuida mucho de esto, amigo.
POLONIO. (Aparte).- ¿Qué quiere decir con esto? Siempre está pensando en mi hija. Aunque al principio no me conoció; dijo que yo era un pescadero. ¡Está extraviado! Es verdad que en mi juventud yo también me vi muy trastornado por el amor; casi tanto como él. Le hablaré otra vez ... ¿Qué está leyendo, mi señor?
HAMLET.- Palabras, palabras, palabras.
POLONIO.- ¿Y de qué tratan, mi señor?
HAMLET.- ¿Entre quiénes?
POLONIO.- Digo, sobre qué trata eso que lee, mi señor.
HAMLET.- De calumnias, señor. Aquí dice el malvado sátiro que los viejos tienen la barba gris, la cara con arrugas, que vierten sus ojos ámbar abundante y goma de ciruelo, y que unen a una gran debilidad de carnes mucha falta de entendimiento ... Todo lo cual, señor, aunque yo plena y eficazmente lo creo, no me parece decente hallarlo afirmado en tales términos; porque tú mismo, señor, serías tan joven como yo, si te fuera posible andar hacia atrás como el cangrejo.
POLONIO. (Aparte).- Aunque esto sea locura, hay cierto sentido en lo que dice ... ¿Quiere venir, mi señor, adonde no le dé el aire?
HAMLET.- ¿Adónde? ¿A mi tumba?
POLONIO.- Es cierto que allí no da el aire. (Aparte). ¡Con qué agudeza responde algunas veces! Estos golpes felices son frecuentes en la locura, y en el estado de razón y salud tal vez no se logran. Lo voy a dejar, y disponer al instante la entrevista entre él y mi hija ... Mi honorable señor, pido su permiso para retitarme.
HAMLET.- Tú no puedes, señor, pedir cualquier cosa que con más gusto te conceda ..., excepto mi vida, excepto mi vida, excepto mi vida.
POLONIO.- ¡Adiós, mi señor!
HAMLET.- ¡Estos fastidiosos y tontos viejos!

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